“Feminizar una voz una voz femenina, el concepto VOZ, una voz aceptable, un tipo de voz que me haga feliz…”

Definamos con criterio qué es una voz normal y nos enfrentaremos a su abstracta esencia, tanto como lo es el verdadero significado de la felicidad hoy en día. La insuperable naturaleza de la voz humana, la amplia variedad ilimitada de voces y sus estándares, hace más difícil definir una voz normal que cualquier otro componente del habla o del lenguaje. El concepto de voz normal, bajo unos criterios fijos, objetivos y absolutos, no existe.

Como terapeutas de la voz, sentimos verdadera pasión hacia lo que hacemos, pues debe ser una cualidad indispensable en la logopedia, la fonoaudiología o la vocología. Se ejerce con la pasión que nace a raíz de la empatía, de la cercanía y de querer ayudar a los demás como recurso energético. Como dijo Stemple: “Un terapeuta de la voz tiene éxito cuando es un artista científico con un punto de vista ecléptico.

Piensen por un momento que pierden la voz, piensen en todos los momentos y contextos en los que la usan, toda la información que expresan con ella, cuando lloramos, reímos, gritamos, tarareamos, nos enfadamos, cantamos o hasta silbamos. Cuando la voz cobra vida y llega a ser innecesario estar presentes para que nos reconozcan, cuando a raíz de una emisión sonora crean una imagen visual de nosotros o, según los cánones impuestos por la sociedad actual, simplemente nos categorizan.

Categorizar, etiquetar, vincular.

La parte más delicada y conflictiva de la voz y lo que me llevó al enriquecedor mundo de la feminización de la voz y mi colaboración con Femivoz, entrañablemente tutelada por la mágica Mariela Astudillo.

 

Bajo mi punto de vista hay que tener varios conceptos claros sobre la feminización de la voz:

“feminizar una voz no es entrenar una voz para que sea aguda”

… ni tampoco someterla a ninguna intervención quirúrgica, y por tanto invasiva y dañina, con tales fines. Así como tampoco rehabilitaremos una patología vocal, nódulos, por ejemplo, simplemente trabajando respiración de forma aislada y obviando las demás funciones vocales. Es una idea irracional en el punto a nivel de investigación en el que nos encontramos.

Una voz femenina es una voz clara, melódica, con facilidad vocal, con articulación bien dibujada, natural, con una expresividad característica, una correcta intensidad y una tonicidad y relajación muscular adecuadas.

Una voz femenina puede ser más grave o más aguda, trasmitir ternura o liderazgo, sensualidad o tranquilidad, suavidad o dinamismo, ser acelerada o más pausada, entre otras muchas cualidades, lo que debe despojar la idea de feminidad y agudeza como un todo, sin tener en cuenta el resto de cualidades realmente definitorias de una voz femenina.

Caracteres y cánones basados en ilusorias e idílicas imágenes visuales y auditivas, encasilladas en etapas del desarrollo humano, que sin duda alguna hemos ido definiendo la sociedad y su constante e imparable desarrollo, que desafortunadamente va mucho más allá del sentimiento y la identidad personal, única e indiscutible de cada persona.

En esto último estamos de acuerdo, así como en el irrefutable componente emocional de la voz y la potente y estrecha relación emoción-voz, que crean una mágica e inseparable retroalimentación constante. Son numerosas y pretéritas investigaciones las que evidencian dicha correlación, dando lugar a no solo esta necesaria dependencia, sino a la idea de que, aunque la producción vocal carezca de lenguaje, el poder de la prosodia y melodía de la voz actúa de igual forma potenciando y transcribiendo el mensaje. Además, son varios los estados de ánimos que somos capaces de reconocer solo con una vocalización no verbal, es decir con una simple emisión sonora. Los avances en neuropsicología y física acústica ya unificaban hace muchos años varias frecuencias de la voz con distintos estados de ánimo.

Damián CAPARRÓS OSORIO

Damián CAPARRÓS OSORIO

LOGOPEDA | EXPERTO EN VOZ

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Cuiden de sus voces cada día y en cada contexto, de su integridad y salud laríngeas, de sus emociones, infórmense y actúen con sensatez, pidan ayuda, comparen resultados, pregunten todas sus dudas, opten por un entrenamiento vocal logopédico de calidad, acérquense a métodos de feminización no invasivos, lejos de quirófanos, y aprendan a feminizar y conocer su voz de una forma natural, dinámica, cercana y eficaz.

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